Tu camino ahora es volver a ti, nutrirte y mirarte con amabilidad.
Buscas un espacio que te acoja, que te abrace en tus días vulnerables, y te devuelva la confianza en quién eres. Tu objeto no necesita agradar, sino recordarte tu valor.

«Me abrazo como soy, y me construyo con ternura.»
Pingback: Caminar con sentido: un cuento tibetano sobre amor propio - SANA SIENTE AMA