Los guardianes silenciosos: Anubis y la pantera negra: símbolos de mi renacimiento.

A veces elegimos un objeto sin saber por qué. Lo vemos, nos impacta, nos llama. Es como si ya lo conociéramos. Como si él nos eligiera a nosotros.

Eso me pasó con Anubis.

Vi su imagen por primera vez y supe que tenía que tenerlo en casa. No sabía su historia. No conocía aún su simbolismo. Pero algo en mí ya lo reconocía.

Más tarde supe que Anubis es el dios egipcio asociado a la muerte, la protección y el tránsito del alma hacia el más allá. Un guía, un guardián, un puente entre mundos.

Hoy tengo dos Anubis en casa. Y cada vez que los miro, me recuerdan algo profundo: que hay partes de mí que han muerto y otras que están renaciendo. Que no estoy sola. Que mi oscuridad también es sagrada.

En el salón, hay otro símbolo que me acompaña: una mesa cuya base es una pantera negra. Poderosa. Firme. Silenciosa.

La elegí en un momento en el que me sentía sin fuerza. Como si necesitara que alguien –o algo– me recordara quién soy. Y fue ella quien lo hizo.

Desde entonces, son mis guardianes.
No hablan. No se mueven. No hacen ruido. Pero están ahí, sosteniéndome, reflejándome, guiándome.

A veces creemos que los objetos son solo decoración. Pero hay algunos que nos devuelven a casa. A nuestro poder. A nuestra verdad.

Esta entrada es para ellos.
Para los objetos que no solo se miran, sino que se sienten.
Para los que nos acompañan en la sombra y en la luz.
Para los que nos dicen: “No olvides quién eres.”

Deja un comentario